top of page

Las antiguas vías del tren en el Lower West Side de Manhattan se han convertido en el High Line, el parque más popular de Nueva York hoy en día. La Tate Modern de Londres es una antigua central eléctrica. Los lagos y colinas de los jardines de Tivoli de Copenhague son los fosos y fortificaciones de la antigua fortaleza de la ciudad reinventada. De alguna manera, la innovación en infraestructura industrial o militar allana el camino para la arquitectura dominante.
En lugar de esperar a que la infraestructura pasada se desmantele y renazca con un nuevo programa social, ¿podríamos concebir nuestras infraestructuras públicas con los efectos sociales deseados?
BJARKE INGELS
En un nuevo contexto de ciudad 50 años por delante nos encontraremos con una Barcelona de condiciones climáticas extremas, repleta de nuevas energías renovables, y considerablemente más sostenible. Por ello, Barcelona se encontrará con cientos de parkings en desuso. El avance tecnológico extinguirá tarde o temprano el conocido coche convencional que concebimos en la actualidad. Ante esta situación esta infraestructura social se reinventará, y acogerá nuevos usos, y con ellos, nuevas maneras de habitar el espacio.

BARCELONA 2075
HABITAR LOS PARKINGS EN DESUSO
%20(2)%20(1)_edited_edited.jpg)

9_edited

10_edited

13_edited

9_edited
1/5
Este proyecto explora el futuro de Barcelona en 2075, abordando dos ejes clave: la transformación de infraestructuras obsoletas y la adaptación a un estilo de vida nocturna.
Ante la evolución de la movilidad urbana, cientos de parkings quedarán en desuso. Proponemos su reconversión en espacios habitables, diseñados para personas que viven de noche y duermen de día.
Por ello, planteamos un espacio completamente estanco al exterior, y transparente al interior de un patio. Todos los accesos, relación visual y conexión lumínica se realizarán a través de la Planta Cubierta, que será una nueva zona verde de la ciudad, y el perímetro, completamente opáco, se reservará para las instalaciones.
Cada unidad modular ofrecerá autonomía y flexibilidad, permitiendo a los usuarios configurar sus áreas privadas y comunes. Además, el conjunto será autosuficiente en energía y agua, aprovechando la energía cinética de la Ronda de Dalt y un sistema de recolección y filtración de agua en la cubierta.
El proyecto no solo responde a la transformación urbana, sino que redefine la manera de habitar Barcelona en el futuro.













bottom of page